Conviene mejor un sistema de cuidado de salud universal
     El 13 de octubre, el Comité de Finanzas del Senado estadounidense aprobó el plan de
salud presentado por el senador Max Baucus, jefe del comité.  Esta luz verde por parte de
uno de los comités más importantes del Senado es significativa porque permite que dicha
medida se lleve al pleno del Senado para un voto final allí. Este plan, sin embargo, es uno
de varios que se han presentado y destacado recientemente en el Congreso. También en el
Senado, el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones aprobó su propia versión. Esto
quiere decir que hay por lo menos dos opciones diferentes a considerar, las cuales se
tendrían que armonizar. Por su parte, la cámara baja del Congreso aprobó también la
propuesta del Comité de Energía y Comercio, de todas estas probablemente la más
abarcadora. Pero desafortunadamente, la propuesta que más merece la pena por tratarse
de un verdadero plan de salud nacional, la Ley de Cuidado de Salud Nacional de Estados Unidos o H.R. 676 conocida en ingles como “The
United States National Health Care Act,” no se ha llegado debatir mucho a pesar de ser la que mejor conviene a la mayoría de los
estadounidenses.
      Según el Washington Post del 13 de octubre, fuentes de la oficina presupuestal del Congreso, la propuesta aprobada por el Comité de
Finanzas del Senado costaría unos 829 mil millones de dólares durante los próximos diez años. La misma fuente también calcula que el actual
número de 47 millones de personas sin seguro médico se reduciría a 25 millones bajo dicha medida durante los próximos diez años. La
iniciativa aprobada por el Comité de Salud, Educación, Trabajo y pensiones, la cual se estima costaría unos 645 mil millones de dólares,
reduciría el número de personas sin seguro médico a 34 millones.  En ninguno de estos casos se trata de una opción pública. El individuo
estaría obligado a comprar seguro y de no ser así, se le multaría. La propuesta aprobada en el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de
Representantes, que según los cálculos es la que más costaría, 1.2 trillones de dólares durante los próximos diez años, reduciría el número de
personas sin seguro médico a 17 millones, significativamente mucho más que las otras dos. Ninguna de las opciones convendría, sin embargo,
puesto que en el mejor de los casos se dejarían a más de 17 millones de personas sin seguro médico. Y eso sin contar a las personas
indocumentadas, a quienes el Presidente Barack Obama ya ha descontado. ¿Cómo puede esto llamarse reforma de salud?  
      La mejor de todas las propuestas hasta el momento,  la iniciativa de Ley de Cuidado de Salud Nacional de Estados Unidos, o H.R. 676,
presentada en la Cámara de Representantes por el congresista John Conyers Jr., Demócrata de Michigan, es la que menos énfasis ha recibido
en los medios. Esta propuesta es la que más bien haría a nuestro país, pues se encargaría de cubrir a todos y cada uno de sus ciudadanos.
Sería una verdadera reforma de salud. Aún existen posibilidades de que se discuta en el Congreso, aunque sería difícil aprobarla, pues cuenta
con la mayor oposición de parte de la industria aseguradora porque propone la eliminación del sistema privado de seguros que rige hoy en día.  
También se oponen las asociaciones de médicos que dependen de las aseguradoras en gran parte y que desean seguir cobrando y ganando
cantidades exorbitantes por sus servicios. También hay congresistas que reciben contribuciones de la industria aseguradora y que, por lo tanto,
se han comprometido. Y, por supuesto, hay quienes insisten que el proveer seguro médico a todos significaría tener un sistema de “medicina
socializada,” y eso no es muy americano. Para el 7 de octubre, la propuesta H.R. 676 contaba con solamente 88 copatrocinadores, de un total de
435 congresistas.  
      Aun no existe una cifra de parte de la oficina presupuestaria del Congreso sobre el costo de la propuesta H.R. 676.  Pero, aun sin existir una
cifra oficial, hay quienes argumentan que la iniciativa de un sistema nacional como la que presenta Conyers se pagaría a través de los
impuestos y reemplazaría las mensualidades que se hacen al seguro medico. El economista Paul Krugman, por ejemplo, dice que al eliminar el
costo administrativo de las compañías aseguradoras, actualmente 30% del costo total del cuidado de salud, se reduciría lo suficiente como para
cubrir a todos aquellos que actualmente no tienen seguro médico.  
      En el 2005, Krugman escribió en el New York Times que, “la gran ventaja de un sistema universal, seguro médico por parte del gobierno,
es que cuesta menos.  El sistema de seguro canadiense tiene mucho menos burocracia y costos administrativos mucho más bajos que nuestro
sistema altamente privatizado.  Medicare tiene menos costos administrativos que el seguro privado. La razón se debe a que el sistema
gubernamental universal no dedica tantos recursos en excluir a pacientes de alto riesgo o a cobrarles tarifas tan altas. Los ahorros de un
sistema como este excederían los $200 mil millones anualmente, mucho mas de lo que costaría proveer cobertura a todas aquellos que no
tienen seguro ahora.” En cifras actuales la cantidad que se ahorraría estaría por los $300 mil millones o más.
      El número de personas sin seguro médico aumentaría a 54 millones de personas para el año 2019 si no se llegara a adoptar ningún plan de
salud, según el Washington Post. Pero, sea cual fuere la cifra de personas sin seguro entonces, aun con un plan como los que se discuten en el
Senado, la cifra de personas sin seguro médico seguirá en aumento si no hay cobertura para todos desde un principio. Diecisiete, veinticinco o
treinta y cuatro millones de personas sin seguro en un país industrializado, el más rico del mundo, es una vergüenza.  
      La mayoría de los países industrializados cuentan con un sistema de salud mejor, más abarcador, y más económico que el de los Estados
Unidos. En la Unión Europea sería impensable no tener acceso a cuidado médico. El último número de la Revista Christian Science Monitor, del
11 de octubre, menciona unos cuantos ejemplos de países por todo el mundo que podrían darle una lección a los Estados Unidos. Entre ellos
Francia, Canadá, Japón, Singapur, Alemania y Taiwán son países con mejores sistemas de salud que, aunque no perfectos, podrían servir como
ejemplos a considerar – son más eficientes y más económicos. En Francia, el cuidado de salud es considerado un derecho universal.  Singapur
cuenta entre los mejores y más eficientes sistemas del mundo y gasta solo el cuatro por ciento de su Producto Domestico Bruto, en
comparación con el 15.3% de Estados Unidos. La gente vive más y más saludable. En Japón, el seguro es obligatorio y cuesta según lo que uno
gane. En fin, hay mucho que otros países hacen que se podría adoptar aquí. ¿Por qué no tomar de lo mejor de lo que existe en otras partes del
mundo y tratar de duplicarlo aquí? ¡Qué importa “el qué dirán!” Lo que nos debería de importar es que nuestra gente tenga acceso a un seguro
médico para poder vivir sana y saludablemente. Y sin miedo a la bancarrota.   
      La iniciativa de Ley de Cuidado de Salud Nacional de Estados Unidos, o H.R. 676 debería tomarse más en cuenta si es que en realidad
queremos una verdadera reforma de salud. Además, seria fácil implementarse puesto que sería similar al ya existente y popular sistema de
Medicare, solo que en este caso sería para todos y con la opción de escoger de los médicos participantes. ¿A quién no convendría esto?  


Politicas de hoy

por Alfonso Zepeda-Capistran