POLITICAS DE HOY ¡Pon tu casa en orden y entrégate! por Alfonso Zepeda Capistrán
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De ser posible, el gobierno de Estados Unidos deportaría a los más de 12 millones de indocumentados que supuestamente viven y trabajan en el país. A
partir de los atentados del 11 de septiembre del 2001, las autoridades no se han dado abasto para arrestar, procesar y deportar a cuantas personas han
podido. Recientemente se han visto muchas y frecuentes agresiones hacia miles de personas inocentes y el impacto ha sido devastador para los familiares y
las comunidades de quienes han tenido que sufrir de estas agresiones. Mientras tanto, sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus
siglas en inglés) cree estar haciendo lo correcto y hasta de jacta de su éxito, pues cuentan los números de deportados y no el número de víctimas colaterales
ni el impacto negativo que dejan atrás al efectuar sus actividades. La intención parece ser la de continuar con sus programas de deportación hasta el último
momento posible de la actual administración. Pues, sin el menor de los remordimientos y sin compasión por los detenidos que sufren por falta de atención
médica mientras en los centros de detención, la portavoz de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) Kelly Nantel así lo demostró el
junio pasado al decir “nosotros estamos en el negocio de las deportaciones.” Y como si no hubiera suficiente negocio, ahora una nueva iniciativa,
“Operación Salida Programada,” invita a que los indocumentados se entreguen para la deportación voluntariamente y así evitarles desorden en sus vidas
como resultado de la deportación.
En entrevista con Jorge Ramos de Univisión, en su programa del “Al Punto” el domingo 27 de julio la subsecretaria de la Oficina de Inmigración y
Aduanas Julie Myers anunció un nuevo programa de deportación voluntaria, el cual está en vigor desde el 5 de agosto. Según la subsecretaria Myers, la idea
del programa es para que individuos se reporten voluntariamente, después de lo cual se les pone bajo vigilancia con grillete para pongan sus cosas en orden
y arreglen lo que tengan que arreglar antes de salir, evitando así el choque de la sorpresa de las redadas y el encarcelamiento antes de la deportación.
Inmigración y Adunas, mientras tanto, continuará con las redadas y se lanzará a la cacería de quienes tengan ordenes de deportación si estos no se presentan
voluntariamente.
Hay dudas de que dicho programa de deportación vaya a funcionar porque, según críticos, expertos en asuntos migratorios, no garantiza nada y no hay
evidencia de que el indocumentado pueda o tenga derecho de negociación una vez en manos de inmigración. Tampoco ofrece garantías de que las
penalizaciones a las que ahora están sujetos los indocumentados en manos de inmigración vayan a dejar de implementarse. En otras palabras, quien se
entregue voluntariamente será igualmente penalizado. El único beneficio sería el de saber de antemano que el día de la deportación estaría programado.
Pero ni para eso hay garantías. Si los expertos no confían en que esto funcionará, cómo se espera que quienes estarían sujetos al programa se entreguen tan
fácilmente.
En 6 de agosto en Charlotte, Carolina del Norte, el reportero Franco Ordóñez del Observador de esa ciudad informa que “al final del primer día, nadie se
enlistó para el nuevo programa federal de autodeportación para inmigrantes ilegales.” ¿Por qué esperar otros resultados? Es casi risible que el Departamento
de Seguridad Nacional crea lo contrario.
Creo que Inmigración y Aduanas pretende poner la cara amiga extendiendo una invitación a que los indocumentados se entreguen voluntariamente
para suavizar su imagen ante el público. Desde el 11 de septiembre del 2001 hasta el presente Inmigración y Aduanas viene inspirando un verdadero terror
en las comunidades inmigrantes. Recientemente, en Postville, Iowa el 12 de mayo unos 900 agentes de inmigración descendieron con 697 ordenes de
arresto en una de las plantas procesadoras de carne más grandes del país, Agriprocessors, Inc. y arrestaron a 390 personas. No arrestaron a más personas por
que el turno de la tarde no había comenzado y los trabajadores todavía no llegaban. Para la siguiente mañana, una tercera parte de la población (total de
2,273) había desaparecido del pueblo. 297 personas fueron procesadas y encontradas culpables en un proceso legal colmado de irregularidades y con
resultados deplorables para los trabajadores, según escribe en su relación del caso el Dr. Erik Camayd-Freixas contratado para ejercer como interprete en este
caso.
Las irregularidades del caso de Postville y los frecuentes informes sobre el tratamiento y sobre las muertes en los centros de detención de inmigración,
entre otras cosas, hacen que Inmigración y Aduanas ahora esté bajo la lupa y ahora quiera pretender extender la mano amiga ofreciendo que las personas
pongas sus cosas en orden y se entreguen. Es una política totalmente ridícula porque no ofrece garantías y porque Inmigración y Aduanas ha dejado bien
claro que continuará con las redadas pase lo que pase con este programa piloto. Necesitamos más bien una reforma migratoria y no un parche temporal que
no promete ninguna ventaja ni cambios verdaderos al sistema migratorio actual.