POLITICAS DE HOY
Invertir en uno mismo siempre es bueno
por Alfonso Zepeda Capistrán
     El año pasado, un colega, Carlos Lara Bustamante, me hizo una entrevista con la idea de publicarla en un periódico local, pero eso nunca fue
posible.  La entrevista consistía en varias preguntas bastante extensivas. A continuación hago entrega de mi respuesta a una de esas preguntas, haciendo
las actualizaciones y modificaciones necesarias. Agradezco a Carlos por insistir conmigo, pues sin su persistencia el texto aquí abajo no hubiera sido
posible.  
CARLOS LARA BUSTAMANTE: Hay algunos estados que ya han hecho prestaciones para la colegiatura de estudiantes que no son ciudadanos legales.  
Lamentablemente, Wisconsin no ha ofrecido esta posibilidad, creando en esencia todo un bloque, cerrando las puertas a una mejor educación a los
tantos jóvenes inmigrantes. ¿Cual es su opinión al respecto?
ALFONSO ZEPEDA-CAPISTRÁN: No estoy de acuerdo, obviamente. Hasta cierto punto es una forma de discriminación. No me parece justo que un
estudiante indocumentado no tenga acceso a una educación superior, a menos que sea muy rico, pues tendría que pagar como si fuera extranjero. Y,
generalmente, los extranjeros que estudian aquí o son adinerados o vienen patrocinados.    
     Pero en realidad, el problema es aun más grave debido a que la educación pública en Wisconsin es cara para todos –residentes (con residencia
permanente dentro de los confines del estado) o no-residentes (con residencia no permanente dentro de los confines del estado), legales o no.  
El año pasado la matrícula para un estudiante residente de licenciatura en una universidad pública como la UW Madison costaba $6,330.  Un estudiante
no-residente pagaba $20,580.  Los estudiantes de postgrado pagaban $8,784 si eran residentes y $24,054 si no eran residentes.  
     Este próximo año escolar la matrícula será aún más, haciendo que la educación pública sea verdaderamente inalcanzable. En UW Madison un
crédito para un estudiante de licenciatura residente está por los $400, y casi $1000 para los no-residentes, más otras tarifas estudiantiles agregadas
automáticamente.  Los estudiantes graduados pagarán $628 y $1560 por crédito respectivamente. Generalmente, un estudiante de tiempo completo
lleva entre 12 y 18 créditos por semestre. Los precios en los colegios técnicos son casi igual de caros para estudiantes no-residentes y los cursos que se
imparten en ellos, en mi opinión, no están a la altura de los de la universidad. Hay excepciones, obviamente.
     ¿Qué opino?  Es una gran tragedia.  Un clasismo incomprensible para un país tan desarrollado como Estados Unidos.  Es una verdadera lástima que
la educación pública sea inaccesible para quienes más lo necesitan. La educación pública universitaria en otras partes del mundo, Latinoamérica y
Europa, por ejemplo, es verdaderamente accesible y por lo tanto se puede considerar pública. Aquí es pública solo en nombre.  
     Todos los jóvenes que cumplen con los requisitos de admisión a la universidad, o jóvenes con promesas, deberían poder estudiar si así lo desean.
Pero los altos costos prohíben que jóvenes de familias de bajos recursos y aun de familias de clase media puedan financiarse los estudios, y menos si no
se les considera como residentes. A los jóvenes indocumentados les sucede lo mismo, pero aun en los estados donde residen. Acceso a la universidad lo
tienen, pero no el financiamiento necesario. Aun si tuvieran que pagar matrícula como residentes sería difícil, pues la mayoría son de  escasos  recursos.
Por medio de una resolución aprobada por los regentes del sistema universitario de Wisconsin en junio del 2004, las varias sedes universitarias tienen la
opción de aceptar o no a estudiantes indocumentados como residentes para propósitos de matrícula, independientemente de que no exista legislación al
respecto. Al aprobar esa resolución, los regentes permitieron que las instituciones perdonaran la matrícula de no-residentes a jóvenes indocumentados
calificados. Pero desgraciadamente, las políticas anti-inmigrantes son tales que no permiten que esto se haga abiertamente. Tampoco existe el
suficiente coraje, de ninguna parte, para hacer posible que se lleve a cabo.  Si las universidades lo quisieran, lo pudieran hacer.  Por muchos años han
tenido ese poder de decisión arbitraria cuando, por ejemplo, hay estudiantes que no pueden cumplir con las matrículas exorbitantes.  Además, las
universidades también cuentan con fondos de otros tipos que se dejan a la discreción y flexibilidad de sus administradores.  
     Habiendo dicho esto, creo que el buen estudiante siempre encontrará la manera de salir adelante. No quisiera, por lo tanto, que el costo de las
matrículas desanimara el potencial de nuestra juventud. Mi consejo sería que los jóvenes se dediquen a sus estudios y saquen buenas calificaciones y se
preparen para a la universidad, como si no hubiera obstáculos. El buen estudiante siempre tiene alguna oportunidad. Hay becas privadas, por ejemplo.
Los colegios privados también generalmente tienen más flexibilidad en sus criterios de admisiones y de distribución de ayuda financiera. Además, las
cosas cambian y uno nunca sabe que sucederá en el futuro en cuanto a reformas de ley  que faciliten la entrada a jóvenes indocumentados. Por eso es
preferible estar preparado. Lo que uno aprende es de uno y nadie se lo puede quitar. Invertir en uno mismo siempre es bueno.