POLITICAS DE HOY
El Papa en America
por Alfonso Zepeda Capistrán
El Papa Benedicto XVI empieza su gira por Estados Unidos con una visita a Washington y a la Casa Blanca. No es raro que un líder mundial como el
Papa sea recibido con todos los honores reservados para los dignatarios políticos, pues, hasta cierto punto, como jefe del Vaticano, él también
representa una entidad federativa independiente.  Es interesante, sin embargo, que haya llegado precisamente a la Casa Blanca, lo cual hace que su
visita se vea posiblemente también como una gestión política cuando generalmente las visitas papales son de índole religiosa.  Pero por ser una de
las figuras más destacadas del mundo de la religión, es también de esperarse que el Papa tome cierto papel político a la vez.  Por eso, la visita del
Papa a la Casa Blanca y su reunión con el presidente George W. Bush preocupa a algunos por la influencia que pueda tener el pontífice su visita a
solo unos cuantos meses de las elecciones presidenciales del próximo noviembre.  Y hay razón para preocuparse, pues el hecho de que el Papa se
aproxime al presidente Bush puede verse como una relación estrecha, aun a pesar de las críticas que se le han escuchado decir al pontífice,
especialmente en cuanto a la guerra en Irak. Y el conservadurismo católico podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza para los candidatos
demócratas que suelen ser más centristas.  Pero aun así, no creo que sea para tanto porque por lo menos hasta ahora no se ha visto que el Papa
favorezca a nadie en particular y, posiblemente, aunque no lo diga abiertamente, su oposición a la guerra de Irak puede más bien favorecer a los
demócratas.  

La influencia del Papa ante el pueblo hispano-católico es indiscutible tanto que si el Papa hace un gesto a favor de equis candidato puede llevarse
una gran hola de votantes.  Si quisiera, el pontífice católico puede tener influencia, particularmente si se va por asuntos sobre la planificación
familiar, el aborto y temas por el estilo. Pero a lo mejor no es suficiente para que el votante católico se incline hacia equis candidato si no se trata de
un gesto más obvio.  También hay que tener en cuenta que a pesar del supuesto conservadurismo, el pueblo católico hispano ha tendido a inclinarse
hacia los candidatos más justos, particularmente en asuntos de derechos humanos y civiles y en asuntos sociales.  La iglesia católica y sus seguidores
han sabido defender al inmigrante y han manifestado su apoyo ante una reforma migratoria justa, por ejemplo.  Los líderes católicos también han
estado presentes antes las multitudes que defienden los derechos de los inmigrantes y que piden sean tratados con dignidad.  

En el 2006, cuando se llevaron a cabo las marchas multitudinarias en favor de una reforma migratoria, la iglesia católica (al igual que muchos otros
sectores religiosos que también prestaron su apoyo al pueblo inmigrante) tomo un papel muy importante en el liderazgo de ese movimiento social
que, aunque breve, no se había dado desde los años de la década de los 1960s.  Y aunque es cierto que los movimientos surgieron de las bases,
también es cierto que sin el apoyo del sacerdocio hubiera sido mucho más difícil comandar tanta gente a las calles.  Los sacerdotes y los obispos que
se hicieron presentes entonces seguramente influenciaron a sus feligreses a que se manifestaran y prestaron legitimidad a las marchas ante otros
sectores más conservadores de la población.  La presencia del Obispo Morlino en las marchas de Madison, Wisconsin fue de gran interés para el
pueblo y seguro que fue parte de la razón por la cual salieron las decenas de miles de personas que salieron a las calles.  El Arzobispo Mahony de
Los Ángeles, California es un pionero en asuntos relacionados a la defensa de los derechos de los hispanos en general y su participación nacional en
los movimientos del 2006 sin duda tuvo mucho que ver con el éxito. Casi siempre que se ha tratado de medidas legislativas severas y discriminatorias,
Mahony y la iglesia se han hecho presentes.  Históricamente, la iglesia católica, como muchas otras iglesias, han comandado un liderazgo
indiscutible sobre las masas.  Y aun dadas las crisis de hoy dentro de la iglesia católica, con los escándalos de abuso sexual, por ejemplo, un
sacerdote, un obispo, y particularmente el Papa siguen siendo de gran influencia ante los millones de católicos por todo el mundo.  Es tal su poder
que si un sacerdote dice “ladra,” los fieles se ponen a ladrar.  Por lo menos así me ha tocado verlo en mis años de participación católica.  Y aunque
no estoy de acuerdo con todas las doctrinas del catolicismo, si creo en el poder de la iglesia católica y en todo el bien que ésta puede aportar si así
se lo propone en representación de alguna postura política cualquiera.  

A pesar de la posible influencia conservadora del Papa Benedicto XVI en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, la iglesia
católica en general ha sabido también darse cuenta de las necesidades de reforma migratoria y de reforma social como para no simplemente dejar
caer su peso en apoyo de cierto candidato cuando hay mucho más de que preocuparse. Y por el hecho de que el Papa se opone a la guerra de Irak y
favorece políticas migratorias justas y humanas, su presencia podría ser más bien algo positivo para los candidatos demócratas que para un candidato
republicano conservador.