POLITICAS DE HOY La crisis por Alfonso Zepeda Capistrán
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A mi regreso de California a Wisconsin, después de un periodo extendido de vacaciones, me doy cuenta de que la crisis por la cual pasamos en Wisconsin
no es más que un simple catarro, en comparación con la pulmonía que sufren California y otros estados.
El desempleo en Wisconsin ha aumentado del 4.6% al 5.8% durante el último año. En Dane County el aumento es menos del uno por ciento, del 3.1% al
3.9%, según el Capital Times de esta semana. En comparación, en California el desempleo ha llegado hasta el 10.1%. En la ciudad de Los Ángeles hasta el
10.5%, según Los Ángeles Times del 27 de febrero.
Michigan, Rhode Island, Nevada, y South Carolina, según estadísticas del Departamento de Trabajo dadas a conocer a finales de enero del 2009 también
experimentan tasas de desempleo alrededor del 10%. En comparación, Wisconsin no está tan mal.
Sí, es cierto que muchas empresas en Wisconsin han tenido que reducir el número de empleados y muchas, inclusive, han tenido que cerrar. También es
cierto que las cosas no se venden como hace dos o tres años y el número de embargos está en aumento. Pero, también es cierto que los precios de las casas no
han bajado significativamente. Tampoco hay demasiadas casas en el mercado como se esperaría en una verdadera crisis.
Obviamente, el miedo a que el catarro de Wisconsin se vuelva en pulmonía contribuye a que la gente no se arriesgue. Quienes quieren vender, no se
atreven porque tienen miedo a no recibir ofertas favorables. Quienes buscan casa, esperan a que bajen los precios. El miedo a perder el empleo, por malo que
sea, y a que profundice la crisis que sienten otras partes del país, hace que la gente se abroche los pantalones y sea más conservadora. Pero, la realidad es que
aquí, particularmente en el área de Madison, todavía tenemos la fortuna de estar relativamente en buenas condiciones.
En reacción al último tropezón de Wall Street, tras la pérdida de $62 billones de dólares de AIG este lunes, 2 de marzo, Bill Strazzullo, socio de The Bell
Curve Trading y estratega de mercado reconocido mundialmente, dijo que las cosas pueden empeorar. Así mismo lo sugirió la semana pasada el inversionista y
gurú financiero Warren Buffet. Ambos comentan que las cosas empeorarán antes de mejorar.
Si hemos de creer a expertos en finanzas como estos, la clave está en la estabilización del mercado hipotecario. Así lo dijo Strazzullo. Si es así, entonces
se explica el por qué la crisis en Wisconsin sigue relativamente leve, pues el mercado hipotecario se ha mantenido bastante firme en comparación con otras
áreas.
Y aunque el gobierno del estado de Wisconsin predice un déficit multimillonario para los próximos años, aun no se ha visto en la necesidad de despedir a
miles de empleados, ni a obligarlos a vacaciones forzadas.
En comparación, en California sí hay crisis. Con un déficit de más de 40 mil millones de dólares, el gobierno de California ha tenido que implementar
medidas severas: reducción de salarios, despido de miles de empleados, vacaciones forzadas para unos 200 mil empleados, etc. California también atraviesa
dificultades en su sector agrícola, en parte debido a una sequía prolongada. Esto no hace más que agravar la situación.
En California sí hay crisis en el mercado hipotecario. Y todo parece indicar que sigue cuesta abajo, gracias a personajes como Angelo Mozilo de
Countrywide, culpable número uno según la revista Time, y unos cuantos otros burócratas y políticos que permitían prácticas de financiamiento abusivas. En
algunos lugares hay vecindades casi vacías debido a embargos hipotecarios. La crisis es tal que también empiezan a darse los éxodos de población.
El mes pasado vi y viví esa crisis personalmente a través de mi propia familia. Un sobrino quien en mayo del 2005 compró una casa por $300 mil, la
embargó debido a que perdió su empleo. Esa casa recientemente se vendió por $80 mil. Igualmente, la casa frente a la de mis padres en Modesto, CA que en
el 2007 llegó a valer $311 mil, se acaba de vender por $64 mil. Quienes la compraron hace dos años por $298 mil la abandonaron porque no pudieron con
sus obligaciones. Se trata de casas pequeñas, de 1000 a 1200 pies cuadrados, viejas, feas y en barrios pobres y poco deseables.
Actualmente, dos hermanas y una sobrina también se encuentran en una situación difícil y no hay quien les ayude. Tienen buenos empleos y ganan bien,
pero aun así les es difícil hacer sus pagos. Compraron a precios inflados mientras el mercado iba en aumento. Ahora, el valor de sus casas ha disminuido tanto
que deben mucho más del valor actual de sus casas. Con lágrimas en los ojos, una de mis hermanas me dijo que a veces han tenido que escoger entre comer
o pagar la hipoteca. También se han dado cuenta de que mientras cumplan con sus pagos no hay quien les ayude. Por lo tanto, han decidido no pagar
temporalmente para atrasarse y tratar de negociar con el banco y refinanciar.
Otra hermana, a quien degradaron de puesto en su empresa, eventualmente dejó su trabajo para encargarse del cuidado de sus dos niños. Y aunque su
marido tiene buen empleo, su situación no es fácil. El año pasado pusieron la casa en venta, pero no hubo quien fuera a verla. Eventualmente la sacaron del
mercado debido a que había demasiadas en venta, muchas por ejecución hipotecaria. También porque el valor actual de la casa es dos tercios de lo que
pagaron inicialmente por ella, o sea unos $200 mil dólares menos. La vendan o no la vendan, salen perdiendo. Ellos tampoco tienen quien les ayude. Para
ellos, como para muchas otras personas que atraviesan tiempos difíciles, el arrendar, aunque no ideal, es cada vez más factible que tener casa.
Así que en Wisconsin debemos sentirnos afortunados. ¡Ojalá así sea y que nuestro catarro no empeore!